En este trabajo les hablare de porque es importante conocernos a nosotros mismos según mi criterio, puede ser que no todos compartan mi punto de vista pero es bueno expresarlo ya que puede complementar el punto de vista de alguien, y sin más preámbulo comenzare.
¿Qué es conocerse a sí mismo? Porque para hablar de un tema hay que saber que es. Conocerse a sí mismo es saber tus virtudes y tus defectos, tus habilidades, tus sentimientos, tus comportamientos, tus acciones, tus creencias, tus conocimientos, tus pensamientos y sobre todo es ser sincero contigo mismo, porque sin esto no sabrías nada de ti, si no aceptas que estas bien o mal. Sabiendo todo lo anterior puedes analizarte y saber que estás haciendo de tu vida y que será de tu vida si sigues así, que deberías cambiar si sabes que tal cosa no te ayudara a cumplir tus sueños. Te ayudara a ser empático, te darás cuenta de a quien puedes estar dañando sin quererlo, tal vez a ti mismo. El conocimiento vence la ignorancia y el conocimiento empieza conociéndote a ti mismo. Conocerte te llevara a ser una persona segura de sí misma, segura de lo que quiere y en consecuencia tendrá muy bien definidas sus metas y una persona que sabe muy bien lo que quiere y confía en sí mismo, logra conseguirlo y por lo tanto ser feliz. Conocerte te llevara a estar en bienestar contigo y todo lo que te rodea, sabrás tus miedos y cuáles son tus herramientas para vencerlos, y claro en esta vida nada es perfecto, puedes fracasar pero siempre seguirás adelante y el fracaso solo será estímulo para nuevos intentos. Vencerás el odio, la maldad y todos los antivalores que puedan rodear tu vida porque sabes quién y que eres y con qué herramientas cuentas para solucionar tus problemas. El primer paso para darle solución a un problema es aceptar que lo tienes.
Pero, ¿Cómo puedo conocerme? Supongo que cada quien tendrá su manera, lo que yo opino es que debes de meditar todo lo que haces y todo lo que sientes. Claro, el primer paso será estar dispuesto a saber quién realmente eres, porque a veces no nos queremos dar cuenta de quienes somos, por miedo o tal vez porque le restas importancia. Debemos aceptar nuestros errores y estar conscientes de nuestras acciones y las consecuencias que estas tendrán. Conocerte es un proceso que no necesariamente debamos pasar solos, siempre estará la familia y amigos para darte esa motivación y consejos que te ayudaran. Ellos siempre tendrán un papel muy importante en nuestras vidas pero al final las decisiones son propias y debes estar seguro de ellas, que harán que tu vida mejore y te llevaran por un mejor camino.
viernes, 7 de octubre de 2016
martes, 4 de octubre de 2016
Del patriotismo y nacionalismo
La RAE define al patriotismo como “cualidad de patriota” el cual a su vez nos lleva a la definición de la misma palabra “que ama profundamente la patria propia y trabaja y se arriesga por esta” no obstante ser antipatriota es aquel “que no ama a su patria y hace cosas que son perjudiciales para ella” ahora bien la patria es “El País o lugar en el que se ha nacido o al que se pertenece por vínculos históricos o jurídicos”.
Es preciso agregar la definición de nacionalista la cual es “del nacionalismo o relacionado con él“ y por parte del nacionalismo “la doctrina y movimiento político que reivindica el derecho de una nacionalidad a la reafirmación de su propia personalidad mediante la autodeterminación política”, agregando la definición de nación la podemos determinar con lo siguiente: “Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios, que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades.”
Históricamente el concepto de patriotismo ha estado presente desde Grecia pero enfocándonos en México el sentido patriótico se vio enaltecido al estallar y culminar la guerra de independencia pero sobre todo en la revolución, por la necesidad de crear símbolos y mitos para definir la identidad de la patria.
Por parte del nacionalismo históricamente, lo más icónico de este movimiento sucedió en la Alemania Nazi con la retórica del nacionalsocialismo en el conjunto de la superioridad racial Aria; proclamar que se es superior a los demás seres humanos que no pertenecen a tu patria o peor aun a tu raza es absurdo, hacer menos a otros individuos por el lugar de su procedencia es un discurso muy útil para aquellos que se quieren hacer de las mayorías, ya que las personas que convergen o apoyan, por lo general, suelen ser los más ignorantes o incluso retrogradas.
La ideología patriótica va enfocada en pocas palabras a estar dispuestos a los mayores sacrificios por esta, a luchar contra los vicios que corrompen a nuestra patria: la impunidad, la corrupción, la ignorancia y sobre todo la indiferencia que hace que el enemigo este en casa, al mismo tiempo que obstruye el progreso y el bienestar social. Recordando que “es por medio del trabajo, el estudio y los esfuerzos morales, como sus hijos la conducen a su mayor grandeza y esplendor, a la vez que logran el bienestar general de los que en ella conviven.”
Es preciso agregar la definición de nacionalista la cual es “del nacionalismo o relacionado con él“ y por parte del nacionalismo “la doctrina y movimiento político que reivindica el derecho de una nacionalidad a la reafirmación de su propia personalidad mediante la autodeterminación política”, agregando la definición de nación la podemos determinar con lo siguiente: “Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios, que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades.”
Históricamente el concepto de patriotismo ha estado presente desde Grecia pero enfocándonos en México el sentido patriótico se vio enaltecido al estallar y culminar la guerra de independencia pero sobre todo en la revolución, por la necesidad de crear símbolos y mitos para definir la identidad de la patria.
Por parte del nacionalismo históricamente, lo más icónico de este movimiento sucedió en la Alemania Nazi con la retórica del nacionalsocialismo en el conjunto de la superioridad racial Aria; proclamar que se es superior a los demás seres humanos que no pertenecen a tu patria o peor aun a tu raza es absurdo, hacer menos a otros individuos por el lugar de su procedencia es un discurso muy útil para aquellos que se quieren hacer de las mayorías, ya que las personas que convergen o apoyan, por lo general, suelen ser los más ignorantes o incluso retrogradas.
La ideología patriótica va enfocada en pocas palabras a estar dispuestos a los mayores sacrificios por esta, a luchar contra los vicios que corrompen a nuestra patria: la impunidad, la corrupción, la ignorancia y sobre todo la indiferencia que hace que el enemigo este en casa, al mismo tiempo que obstruye el progreso y el bienestar social. Recordando que “es por medio del trabajo, el estudio y los esfuerzos morales, como sus hijos la conducen a su mayor grandeza y esplendor, a la vez que logran el bienestar general de los que en ella conviven.”
sábado, 3 de septiembre de 2016
Por qué la sociedad solipsista es el oxímoron más deprimente de la historia
La filosofía. El propósito de ella siempre ha sido preguntar lo imposible y responder todo aquello que la ciencia es incapaz de hacer. Es una reflexión de la manera en que la mente humana trabaja, buscando un propósito, un significado a todo lo que le rodea, lo tenga o no; vemos caras en objetos ordinarios (pareidolia), patrones en cosas aleatorias, fantasmas en el vacío. La filosofía entonces, no es más que una persona divulgando en lo que su mente hace mejor: pensar.
El solipsismo (proveniente del Latin solus, que significa “solo”, e ipse, que significa “uno mismo”) es una idea filosófica que dice que solamente la mente de uno mismo es lo único que existe con certeza. ¿Qué significa esto? Básicamente, nos dice que todo el conocimiento fuera de la mente de uno es incierta; el mundo exterior, el mundo con el que interactuamos, incluyendo otras mentes, no pueden ser conocidas e incluso hasta quizás no existan fuera de nuestra propia percepción, fuera de nuestra propia mente. Eso cuando hablamos de una posición epistemológica. También existe la posición metafísica que concluye tal cual que el mundo y otras mentes no existen.
Así que la principal diferencia entre estas dos posturas es simplemente que la epistemológica trata al mundo exterior como una incógnita sin resolución, y la metafísica lo niega totalmente. Claro, podemos bajar por el hoyo del conejo y hablar de cosas como el solipsismo metodológico (que es como un variante agnóstico de esta) que además cuestiona si los requerimientos para el “conocimiento” son justos, si el conocimiento tienen que ser certero para ser considerado como tal o incluso si somos solamente cerebros contenidos en unos frascos y nuestra realidad es actualmente un tipo de sueño. Ahora, este último punto es algo a considerar. Todo lo que percibimos es a través de nuestros sentidos, lo que vemos u oímos es interpretado una vez que las señales alcanzan nuestro cerebro; pero esto no es del todo cierto. No necesariamente requerimos recibir estímulos para experimentar sensaciones; nuestra propia mente es capaz de inventar esos mismos estímulos con los mismos resultados que si sucediera en la “vida real”. Y esto no es un fenómeno raro o poco común. De hecho, todos aquí lo experimentamos cada noche cuando soñamos. Pasamos por cientos de diferentes situaciones y escenarios cada vez que dormimos. Por lo tanto, podemos ver que no es necesaria una influencia exterior para someter nuestra mente a experiencias y por lo tanto, la existencia de los pensamientos es lo único que se sabe con certeza.
Hablemos un poco de la historia del solipsismo, para quizás comprenderlo un poco mejor. La primera vez conocida que tomo lugar el solipsismo fue por el griego Gorgias de Leontini, alrededor del año 400 A.C., a quien se le atribuye haber dicho: 1) Nada existe; 2) Incluso si algo existe, nada se puede saber acerca de ello; 3) Incluso si algo se puede saber de ello, el conocimiento no puede ser comunicado a otros. Como todo buen Sofista, el propósito de Gorgias era mostrar que el conocimiento “objetivo” era una literal imposibilidad. Pero el solipsismo actual se basa en Descartes, y su famosa inferencia “Pienso, luego existo”, una analogía que basa que la comprensión de un individuo hacia todos los conceptos psicológicos (pensar, querer, percibir, etc.) es lograda haciendo analogía con sus propios estados mentales, es decir, su experiencia individual. Incluso el famoso neurólogo Sigmund Freud dijo que otras mentes no son conocidas, solo inferidas de existir. De hecho se cree que los bebes son solipsistas y que eventualmente los niños infieren que otros tienen experiencias muy similares a las de ellos y rechazan el solipsismo.
Finalmente, la teoría del solipsismo amerita cierta examinación ya que se relaciona con tres presuposiciones filosóficas fundamentales:
AGC
El solipsismo (proveniente del Latin solus, que significa “solo”, e ipse, que significa “uno mismo”) es una idea filosófica que dice que solamente la mente de uno mismo es lo único que existe con certeza. ¿Qué significa esto? Básicamente, nos dice que todo el conocimiento fuera de la mente de uno es incierta; el mundo exterior, el mundo con el que interactuamos, incluyendo otras mentes, no pueden ser conocidas e incluso hasta quizás no existan fuera de nuestra propia percepción, fuera de nuestra propia mente. Eso cuando hablamos de una posición epistemológica. También existe la posición metafísica que concluye tal cual que el mundo y otras mentes no existen.
Así que la principal diferencia entre estas dos posturas es simplemente que la epistemológica trata al mundo exterior como una incógnita sin resolución, y la metafísica lo niega totalmente. Claro, podemos bajar por el hoyo del conejo y hablar de cosas como el solipsismo metodológico (que es como un variante agnóstico de esta) que además cuestiona si los requerimientos para el “conocimiento” son justos, si el conocimiento tienen que ser certero para ser considerado como tal o incluso si somos solamente cerebros contenidos en unos frascos y nuestra realidad es actualmente un tipo de sueño. Ahora, este último punto es algo a considerar. Todo lo que percibimos es a través de nuestros sentidos, lo que vemos u oímos es interpretado una vez que las señales alcanzan nuestro cerebro; pero esto no es del todo cierto. No necesariamente requerimos recibir estímulos para experimentar sensaciones; nuestra propia mente es capaz de inventar esos mismos estímulos con los mismos resultados que si sucediera en la “vida real”. Y esto no es un fenómeno raro o poco común. De hecho, todos aquí lo experimentamos cada noche cuando soñamos. Pasamos por cientos de diferentes situaciones y escenarios cada vez que dormimos. Por lo tanto, podemos ver que no es necesaria una influencia exterior para someter nuestra mente a experiencias y por lo tanto, la existencia de los pensamientos es lo único que se sabe con certeza.
Hablemos un poco de la historia del solipsismo, para quizás comprenderlo un poco mejor. La primera vez conocida que tomo lugar el solipsismo fue por el griego Gorgias de Leontini, alrededor del año 400 A.C., a quien se le atribuye haber dicho: 1) Nada existe; 2) Incluso si algo existe, nada se puede saber acerca de ello; 3) Incluso si algo se puede saber de ello, el conocimiento no puede ser comunicado a otros. Como todo buen Sofista, el propósito de Gorgias era mostrar que el conocimiento “objetivo” era una literal imposibilidad. Pero el solipsismo actual se basa en Descartes, y su famosa inferencia “Pienso, luego existo”, una analogía que basa que la comprensión de un individuo hacia todos los conceptos psicológicos (pensar, querer, percibir, etc.) es lograda haciendo analogía con sus propios estados mentales, es decir, su experiencia individual. Incluso el famoso neurólogo Sigmund Freud dijo que otras mentes no son conocidas, solo inferidas de existir. De hecho se cree que los bebes son solipsistas y que eventualmente los niños infieren que otros tienen experiencias muy similares a las de ellos y rechazan el solipsismo.
Finalmente, la teoría del solipsismo amerita cierta examinación ya que se relaciona con tres presuposiciones filosóficas fundamentales:
- Mi conocimiento más certero es el contenido de mi propia mente – mis pensamientos, experiencias, afecciones, etc.
- No hay una relación necesaria, conceptual o lógicamente, entre el hecho de cierta experiencia consiente y la posesión y disposición de un “cuerpo” de algún tipo.
- La experiencia de una persona es necesariamente privada a esa persona.
Es por esto que, volviendo a la cuestión del titulo, una sociedad solipcista estaría repleta de personas que piensan que su experiencia es la única que existe, y todos los que le rodean son un producto de su imaginación. Y eso es realmente deprimente.
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