domingo, 18 de octubre de 2015

Como dos gotas de agua

Del círculo básico, el odio es sin duda una de las más grandes murallas que existen, contrario a lo que muchos creen, vencerlo no es tarea fácil, ya que “su contrario” en éste caso el amor, no es la solución de dicho problema; A pesar de que apenas hace poco medité la situación, parte de la filosofía de ésto había sido creada en mi desde hace tiempo, es una de las herramientas más sencillas (pero difíciles de usar) que hoy con ustedes quiero compartir; dicha herramienta nos ayuda sobre todo, con el odio exterior (que es el que se produce por otras personas) pero que más que exterior, es parte del odio interior y personal. Para empezar a mostrárselas me gustaría leer un pequeño fracmento del cual hice uso hace mucho tiempo ya, pero que sin duda sirvió demasiado en la aplicación de algunos.
“Hay algo que me cuesta y no entiendo

Te miro y encuentro la nostalgia de alguien similar
No puedo dejarte pasar desapercibido 
Hay algo en ti que de mi mente no puedo sacar

Me frustra que suceda de ésta forma 
Que no pueda asimilar eso que hay en ti
Y es que si lo pienso detenidamente 
tal vez me molesta que te parezcas tanto a mi.”



Así como el nombre de éste texto lo dice, “como dos gotas de agua” una de los principales problemas con aquello que odiamos, o peor aún, con aquello que de otras personas odiamos, comunmente es llamado espejo, actitudes, formas de pensar o interacciones por igual. Sidharta, mejor conocido como Buda dijo: “Lo que te molesta de otros entes, no es más que una proyección de lo que no has podido arreglar contigo mismo”. De manera que de ahora en adelante, tal vez sea un poco más difícil, que odiemos o no nos guste algo de alguien más.


Wolframio

lunes, 14 de septiembre de 2015

Libre o nada.


"Libre o nada"

Me dirijo hacia el parque, como acostumbro hacerlo todos los lunes para comenzar la semana lleno de ímpetu, cargado de energía para realizar las labores correspondientes durante el transcurso de los días. Enfoco la vista al cielo y me percato del contraste que lo divide, por una parte, un cielo azul resplandeciente y por la otra, una gran tormenta que se aproxima, las nubes grises cubren la otra mitad del cielo y me pongo a pensar: 


"Igual que nuestros pensamientos, igual que nuestro sentir." 

Tenemos pensamientos y sentimientos especulativos, que visualizamos de manera positiva y nos aferramos a creer y a querer que sean de esa manera únicamente. Puede ser muy variado, ya sea cuando nos ponemos a pensar en los objetivos que queremos lograr en nuestra vida a corto, mediano y largo plazo. Nos ponemos a pensar en las personas que queremos sean partícipes o estén presentes cuando logremos esos objetivos. Preguntas como ¿Qué es lo que quiero ser? ¿Qué es lo que quiero hacer para ser? La motivación que nos brinda el deseo de construir un gran futuro. Esos cuestionamientos y esa motivación los coloco en la parte azul del cielo, la parte lúcida, la parte resplandeciente.

Después entramos en la parte oscura, en el espacio nublado y no tan claro preguntas como ¿Realmente quiero ser eso que deseo? ¿Y si no lo logro? ¿Qué pasaría? ¿Dependo de esos logros para ser feliz? ¿Y si no están las personas que quiero que estén si es que lo logro? Miedo a ser conscientes de nuestras acciones y decisiones sin haber hecho una crítica y profunda reflexión sobre si estas acciones nos benefician o perjudican o si es realmente lo que queremos y pensamos por una libertad total de pensamiento o si algo influye en la decisión que tomamos más que por un sentir y pensar sincero. El miedo a las vicisitudes que el futuro podría deparar para nosotros es un miedo normal puesto que el futuro es desconocido. ¿Pero cómo se podría catalogar ésta parte? ¿Como un miedo normal? El miedo es de los obstáculos más duros de vencer, nubla el pensamiento, debilita el espíritu, nos impide alcanzar equilibrio, nos niega la libertad, sin embargo también nos da fuerza, nos da experiencia, nos permite reflexionar y ejercer nuestra lucidez para salir de las sombras y llegar a la luz nuevamente.

jueves, 13 de agosto de 2015

La connotación de ser Ajefista



A:.J:.E:.F:. Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad es el significado de nuestra benemérita institución. También sus siglas representan virtudes en las cuales trabajamos por su desarrollo y perfeccionamiento: Amor Justicia Esperanza y Fortaleza. 



Nuestra institución es una preparatoria para la vida, para el correcto desarrollo y crecimiento de nuestra juventud, y capacita a sus miembros para formar parte de la fraternidad universal. Pero acaso es todo lo que implica el ser un miembro A:.J:.E:.F:. La interpretación de pasar de una institución a otra? Mi respuesta es no, sin embargo, esta respuesta puede variar según el ideal de la persona. 



Pienso que somos mucho más, somos un legado, somos historia, somos un pasado un presente y un futuro. ¿Y a qué me refiero con esto? Si bien todos de manera individual tenemos un pasado, un presente y un futuro, de manera colectiva, como institución, como Fraternidad, somos el resultado de una ardua lucha que ha perdurado muchos años y que se ha enfocado en defender nuestras ideologías, nuestra manera de pensar y de actuar ante una sociedad llena de tabúes y estereotipos de toda índole. 



Hay que tener en cuenta que para ser hoy la imponente institución que somos, muchos HH:. dieron su vida, defendiendo nuestras formas de pensar y de vivir, defendiendo esa libertad que nos caracteriza y que resalta aún más porque esa libertad la usamos con prudencia, con templanza, con determinación de manera recta y correcta. Si bien hoy por hoy, en nuestra sociedad actual, no somos víctimas de una guerra bélica, o de persecuciones como las que sufrieron innumerables HH:. a lo largo de la historia, siempre estamos sumergidos en constante cambio tanto en lo individual como en sociedad, las diferencias ideológicas siempre existirán, y no es nuestra misión pelear o desprestigiar distintas ideologías, sino buscar el progreso del ser humano siendo tolerantes con la diferencia, empezando por donde realmente se tiene que comenzar a trabajar, que es desde nosotros mismos y por ende se verá reflejado nuestro progreso personal en un entorno social. He leído algunos artículos donde su contenido expresa que el Ajefismo ha perdido su sentido, que ya no da los frutos que alguna vez dio. 



Y me pregunto ¿hay que creer esto? La respuesta es sencilla, si únicamente se cree, que por el simple hecho de pertenecer a una institución los frutos se darán de manera automática, lamento decir, que triste manera de pensar, porque si no se tiene el deseo de trabajar día con día en nosotros mismos no importa los títulos que se tengan ni a la institución que se pertenezca de nada servirá si no hay un verdadero deseo interior de trabajar en el auto esclarecimiento y el desarrollo personal. Y cabe resaltar que no sólo es el deseo, si no la acción, creo yo eso es un sello característico y sublime de nuestra institución, enseñar que la palabra y la acción van a la par. Somos jóvenes, cometemos errores, tenemos dudas, no contamos con la experiencia de una persona adulta, pero si tenemos libertad de decidir qué es lo que queremos, tenemos el libre albedrío algo que es tan antiguo como el hombre mismo y mientras exista conciencia sobre esa libertad seguiremos siendo por siempre la esperanza de la sociedad y la fraternidad. 




Ernesto Derek Landeros Valdez.