martes, 3 de abril de 2018

¿Por qué los videojuegos son un arte?


¿Por qué considerar los videojuegos como un arte?

Bueno, la respuesta no es tan complicada, se tiene que plantear otra pregunta primero: ¿Qué es el arte? Si lo resumimos sería una forma de expresión que te transmite un sentimiento: agradable, repulsivo, inquietante, aterrador, pero al fin y al cabo un sentimiento. Con base en esto se pueden realizar distintos tipos de arte con una gran variedad de expresiones. Pero ¿y los videojuegos? Bueno, en estos podrás encontrar una obra de arte completa en todos los aspectos. Estos no son sólo para expresar violencia o para pasar un rato con rompecabezas en el celular, hay mucho más allá. Obras tales cómo Soma, Bioshock, The Red Strings Club, Mekanika, Invisible Apartment, Undertale, Yume Nikki, Silent Hill, Shadow of the Colossus, Little Nightmares, Inside, Limbo, por mencionar unas pocas; son obras que, algunas, además de brindarte una experiencia de acción, este no es su objetivo principal. Su objetivo es narrarte una historia, hacerte sentir en los pies del personaje y de la mejor manera, ya que tú eres quien lo controla, un desarrollo profundo de personajes, reflexiones filosóficas sobre distintos temas, experiencias impresionantes con paisajes abrumadores o altamente sombríos y la creación de una fuerte relación con los demás personajes y sobre todo con el que tú manejas. Y todo esto acompañado con increíbles bandas sonoras ambientales y con una estética visual digna de vivir. Algunas obras son pequeños proyectos de unos pocos desarrolladores, otras son grandes proyectos de compañías profesionales; algunas son solamente la presentación de una historia, otras son acción pura y otras son tan sólo una obra maestra.
Firewatch (2016)

Sleeping Dogs (2012)
Bastion (2011)
Isara

jueves, 29 de marzo de 2018

Remedios Varo y su presencia inquietante

Comenzaré mi trabajo introduciendo a la persona central de la que tratará mi intervención.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga. Nació en Anglès, Gerona, España, 16 de diciembre de 1908, falleció en la Ciudad de México, 8 de octubre de 1963, mejor conocida como Remedios Varo, fue una pintora surrealista, escritora y artista gráfica española. Una de las primeras mujeres que estudiaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1932 se estableció en Barcelona donde trabajó como diseñadora publicitaria y se sumó al grupo surrealista catalán Logicofobista. En 1937 viajó a París junto al poeta surrealista francés Benjamin Péret y en 1941 con la llegada de los nazis a la capital francesa, fue exiliada política en México primero y más tarde naturalizada mexicana. Nunca regresó a España. La obra de Varo evoca un mundo surgido de su imaginación donde se mezcla lo científico, lo místico, lo esotérico y lo mágico.

Mi acercamiento con esta gran artista fue en un ya lejano sábado 29 de Agosto de 2015. En la que varios hermanos y su servidor, realizamos una visita al Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara. De todas las obras expuestas en la galería, resaltó una en especifico, titulada “Presencia inquietante”
En la cual podemos observar a una joven que intenta mirar de reojo a una cabeza humanoide que sale del respaldo de la silla donde está sentada. Lo que se me hizo interesante son las expresiones faciales de ambos personajes, la joven con una expresión de duda y desprecio, el ser humanoide con actitud burlona. El título nos dice mucho de esta obra en particular, “presencia inquietante”, lo que les quiero decir es lo siguiente: cuando estas “solo” en casa, ¿tienes la certeza de que en realidad estás solo? Es en ese punto cuando paradójicamente esta “presencia inquietante” (el no saber si o estás o no solo) hace acto de presencia.



ALRE

domingo, 25 de marzo de 2018

¿Las personas deberían ser castigadas por crímenes que no recuerdan haber cometido?

En 1985, un hombre llamado Vernon Madison asesinó en sangre fría a un oficial de policía llamado Julius Schulte, en Alabama. Madison ha estado en prisión desde entonces, en espera de su ejecución que tomaría lugar este Enero pasado pero esta se ha puesto en pausa. Debido a varios derrames cerebrales, él ahora sufre de demencia y pérdida de memoria, y ya no es capaz de recordar el crimen.
La Suprema Corte de Estados Unidos pronto escuchará este caso. La pregunta legal, entonces, gira en torno a si alguien quién no recuerda cometer un crimen es en todo caso capaz de “comprender la razón” de su ejecución, tal como la constitución americana lo indica en su octava enmienda. Pero en fin, dejémosle esa pregunta a la Suprema Corte y enfoquemonos en una pregunta más general y más filosófica: puede alguien que no recuerda realizar una acción dada ser genuinamente moralmente responsable de ese acto (en vez de solo por satisfacer los requerimientos legales de castigo)?
De acuerdo al pensamiento de John Locke, un filósofo inglés del siglo XVII, la respuesta es “no”. De hecho, Locke llegó hasta decir que si no recordabas realizar un acto, entonces literalmente no eres la misma persona que realizó tal acto. Claro, esto nos sonará extraño, pero para Locke, el concepto de una “persona” es una noción forense – o sea, un concepto con el propósito de determinar la responsabilidad moral de algo – y es basada en el pensamiento de que una entidad como nosotros es el resultado de la suma de sus instintos, experiencias y recuerdos, y por lo tanto cualquier diferencia en esas experiencias diferenciaría a una persona de otra. Entonces de acuerdo a esta radical proposición, la percepción de la realidad de Madison de que nunca cometió el crimen es totalmente correcta.
Así que desde el punto de vista de Locke, Madison no es, ahora, moralmente responsable del asesinato (en efecto, ni siquiera es la misma persona que cometió el asesinato) y no merece ser castigado. ¿Pero por qué para ser moralmente responsable de algo debes ser capaz de recordarlo?