El 21 de junio de este año Netflix comenzó a transmitir la clásica serie japonesa de 1995 “Neon Genesis Evangelion”. Este evento marca una de las adquisiciones más grandes de anime de la historia. A pesar de estar rodeada de numerables controversias debido a los cambios en el doblaje, subtitulado y banda sonora propiciados por Netflix, la marca ha logrado su original cometido de traer este clásico a una audiencia menos niche, lo cual es un acto aplaudible y por el cual personalmente estoy muy agradecido.
Por años,
Evangelion, conocido por su combinación de ciencia ficción, temas psicológicos y metáforas religiosas, fue un tipo de Santogrial para fans del anime, altamente admirado, pero prácticamente imposible de encontrar (legalmente, claro). Aún así, el alcance e influencia de la serie aún puede sentirse hoy, en la manera en que
Evangelion revolucionó su género y la manera en que representamos la relación entre humano y máquina.
El género en cuestión es “mecha”, el cual es también el nombre de su elemento principal: robots gigantes. Después de la era de los kaijū eiga—películas de monstruos grandes, como
Godzilla— en los 50s, un grupo de robots llegó a la escena durante los 60s y 70s (incluyendo
Mazinger Z y
Mobile Suit Gundam, una de las franquicias más grandes de Japón y un ejemplo claro del género). Los 80s introdujeron mechas como
Voltron y
Tansformers, ambos resucitados en los últimos años. Desde que
Evangelion se estrenó en los 90s, han existido otros mecha populares:
Gurren Lagann,
El Gigante de Acero,
Eureka 7,
Titanes del Pacifico, y más.
Aunque el género tiene sus clichés—guerra, niños piloto, organizaciones secretas—no es monolítico. Se reconocen 2 subgéneros del género mecha: el “super robot” y el “robot real”. El primero es más fantástico, con máquinas de espectacular fuerza y poder que a veces poseen poderes místicos. El segundo, popularizado por
Gundam, consta de robots gigantes que son piezas realísticas de hardware en vez de superhéroes. Lo extraño de
Evangelion, y se podría decir lo que lo hizo genial, fue que agarraba elementos de ambos campos mientras borraba la línea entre ellos. Esto es una de las razones por la que
Evangelion se conoce como una desconstrucción del género.
Para leer el previo análisis sobre la deconstrucción de Neon Genesis Evangelion, escrito por mí, presione aquí.